Ponferrada – CEIP Flores del Sil

Trabajo de campo – Otoño 2017

noviembre de 2017

La garduña (Martes foina), las apariencias engañan…¡vaya pequeña fiera!

No es nada fácil poder observar mamíferos en estado salvaje durante el día en la naturaleza; suelen tener casi todos hábitos nocturnos, aprovechando que nosotros dormimos. Para hacer seguimiento de este tipo de animales, es frecuente que nos tengamos que conformar con observar sus excrementos, o restos de pelos, o sus huellas impresas en el terreno, es decir, una serie de indicios que nos confirmen su presencia en el entorno natural que visitamos o analizamos.

Los atropellos en pistas o carreteras son frecuentes en aquellas zonas que atraviesan entornos naturales; el tráfico nocturno o de primeras horas de la mañana puede ser una trampa mortal para este tipo de fauna, y la carretera que hay paralela al margen de muchos ríos nos puede resultar útil para comprobar los restos de huesos o cadáveres de animales que han tenido la mala suerte de coincidir con un vehículo. De alguna forma, la carretera se convierte a veces en una herramienta de muestreo para los biólogos, y los datos de los atropellos también podemos utilizarlos para confirmar la presencia de ciertas especies en el medio natural.

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Martes foina / Garduña atropellada en carretera secundaria de Molinaseca (Foto: Ángel Lorenzo)

En el caso del entorno natural del río Meruelo en Molinaseca, que ya conocéis porque lo visitamos juntos en octubre, la carretera comarcal a través de la que accedimos al cauce aquel día de octubre nos confirmó la presencia de este pequeño carnívoro en la zona. En una de nuestras visitas de campo en noviembre de 2017, descubrimos el cadáver de una garduña (Martes foina), que seguramente fue atropellada la noche anterior al día de nuestra visita por lo fresco que estaba el cuerpo.

Aprovechamos esta imagen para que os deis cuenta del impacto ambiental que puede tener una carretera, ya que se convierte en una barrera a veces infranqueable para las especies de fauna que habitan un entorno natural. Muchas veces resulta inevitable que esto suceda, las carreteras son necesarias para nuestras vidas diarias; en algunos casos se diseñan pasos de fauna para evitar los atropellos, que además pueden resultar peligrosos para los propios conductores. Pero si os parece lo hablamos en la siguiente salida de campo, ahora centrémonos en el bicho en cuestión…

Se trata de un mustélido, es decir, comparte familia con las martas, las nutrias y los visones entre otros. Es un animal bastante común en la Península Ibérica, más abundante en el noroeste. Es un extraordinario depredador, carnívoro, y de ello dan cuenta numerosos gallineros de las zonas rurales; las uñas y las piezas dentales afiladas son verdaderos cuchillos, fijaos en la imagen. Aunque de aspecto entrañable, es un animal que puede ser muy agresivo si se ve en peligro. Se alimenta de conejos, pájaros y sus huevos, ratones, topillos, peces, anfibios, reptiles, y también de frutos en otoño. Es frecuente que entre en gallineros en busca de aves de corral, matando muchas veces más de lo que necesita, comportamiento debido posiblemente al revuelo de las aves al verla aparecer; seguramente el instinto de la garduña le lleva a zanjar rápidamente la situación para no ser descubierta.

Es muy similar a la marta (Martes martes), pero ésta tiene el babero de color amarillo o anaranjado, mientras que el de la garduña es blanco como podéis ver en la foto. Además, las almohadillas plantares de las patas de la garduña no tienen pelos, al contrario que las de la marta. Os dejamos aquí una foto más agradable y simpática de este precioso animal, realizada por Bohuš Číčel.

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Martes foina / Garduña (Foto: Bohus Cicel)

El sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi).

Durante las actividades que hicimos juntos en el río Meruelo en  octubre no tuvimos la oportunidad de observar anfibios, sin embargo unas semanas más tarde sí que pudimos disfrutar de la presencia de este pequeño sapo en una de nuestras salidas de campo en la zona.

El Discoglossus galganoi es un sapo con apariencia de rana, presenta pocas verrugas en su piel y carece de glándulas parótidas. Es una especie endémica de la Península Ibérica, abundante en todo el noroeste peninsular.

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Discoglossus galganoi / Sapillo pintojo ibérico (Foto: Ángel Lorenzo)

El grupo de los anfibios incluye tanto a los anuros (ranas y sapos) como a los urodelos o caudata (tritones y salamandras); además de su dependencia del medio acuático para realizar sus funciones vitales, todos estos animales comparten una característica fundamental que determina tanto su forma de vida como los hábitats que prefieren, y es que se trata de animales poiquilotermos, es decir, su temperatura corporal depende de la temperatura ambiente exterior. Por eso nos sorprendió encontrar este ejemplar, porque suelen pasar el otoño e invierno en estado de reposo, ocultos y descansando, esperando la llegada de la siguiente primavera y del calor. Esta poiquilotermia, la comparten con otros vertebrados como los reptiles y los peces… ¿Y el resto de los vertebrados?,… ¿los mamíferos también somos poiquilotermos?,… ¿y si no lo somos, qué somos?,… ¿y las aves?,…

En la siguiente salida de campo que hagamos juntos, espero que ya tengáis resueltas estas dudas y las podamos comentar un poco más en detalle,… ah! y espero que tengamos la suerte de volver a encontrarnos con otro ejemplar de esta u otra especie de anfibio ibérico del que seguir aprendiendo cosas. De momento, os dejo esta foto que le pude hacer aquel día.

¿Quién observa a quién? ¡Estoy seguro de que ellos siempre nos ven primero!

Un macho de tarabilla común (Saxicola torquatus) nos amenizó la mañana con sus graciosos y continuos chasquidos; en algunos lugares de la Península también se conoce a esta especie con el nombre común de chasca o chasco, precisamente por ese canto inconfundible.

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Saxicola torquatus / Tarabilla Común (Foto: Ángel Lorenzo)

Los machos como el de la foto son más llamativos que las hembras, destacan por su babero de color rojizo-anaranjado, su cabeza negra y un collar blanco. Las hembras carecen de collar y su cabeza es de color más claro. Es un pajarillo bastante común en la Península Ibérica, y es frecuente verlo en zonas abiertas de matorrales y cultivos. Se alimenta de pequeños invertebrados (fundamentalmente insectos) y también de semillas y frutos en invierno.

Realiza su nido en el suelo, oculto entre las ramas y matorrales, en los meses de febrero a julio. Pensad en lo importante que es para algunas especies de fauna que esta vegetación de matorral se conserve, y en lo difícil que resultaría para estos animales sobrevivir si retiramos este tipo de vegetación en limpiezas o desbroces excesivos y/o innecesarios.

Cuando hicimos la visita a la zona con vosotros en octubre, llevamos prismáticos y telescopios terrestres con la intención de observar alguno de estos pequeños pajarillos, que aquel día estoy seguro de que nos observaban entre las matas de jaras, tojos y zarzas de la ribera del Meruelo. Para poder observarlos necesitamos ser algo más discretos y silenciosos en campo, la próxima visita que hagamos juntos espero tener el placer de presentaros a este compañero de vida.

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