Tanzania 2021. Día 1, llegada a Kilimanjaro.

Partimos de Santiago de Compostela el sábado 30 de octubre y, tras casi 24h de viaje de ida, incluyendo dos escalas en Barcelona y Doha, por fin aterrizamos en el Kilimanjaro Internacional Airport a las 7:30 de la mañana del último día de mes, 31 de octubre. Nos pasamos dentro del aeropuerto unas 2 horas más entre trámites sanitarios y burocráticos, y eso que los viajeros procedentes de España no teníamos que pasar el test de antígenos COVID-19 a la llegada a Tanzania (como sí lo pasaban los USA, UK, Francia, etc.).

A eso de las 9:30 de la mañana, con nuestros visados hechos y pagados, nuestras maletas y nuestras mascarillas FFP2 puestas (por última vez en los siguientes 15 días de aventura), salimos por la puerta de Llegadas del Kilimanjaro Internacional Airport, en busca de nuestro guía Junior, o más bien de un hombre negro con un papel que pusiese Ángel e Isabel – Lengo Safaris. Y allí estaba, papel identificador en mano, chaqueta de colores claros y una sonrisa lustrosa, Junior y estos dos unzungus, así llaman a los blancos en África, comenzábamos la aventura tanzana que tanto habíamos deseado iniciar estos últimos meses pandémicos de 2021 en Europa.

Nada más subirnos al todoterreno de 7 plazas que Junior conducía, el primer tema de conversación, por supuesto, fue la dichosa COVID-19. Lo resolvimos rápido, Junior nos dijo directamente que nos sacásemos la mascarilla, que en Tanzania no había pandemia, que eso era cosa de unzungus en Europa. Lógicamente, la conversación no acabó ahí, pero definitivamente ese comentario hizo que nos sacásemos y guardásemos las mascarillas ipso facto. Sabíamos que el Gobierno tanzano ya hacía meses que no ofrecía datos oficiales de contagios e incidencias de la COVID-19 a la comunidad internacional, su anterior Presidente John Magufuli, fallecido a principios del 2021, era un negacionista que recomendaba tomar mucho jengibre y rezar mucho, como únicas medidas contra el coronavirus. Junior nos confirma que sí, que ha habido muchas muertes que se sospecha que fueron provocadas por la infección por los nuevos coronavirus, fundamentalmente en las zonas más pobladas de Arusha y en la capital, Dar es-Salam, pero la mayoría no se han confirmado oficialmente; y cuenta también que ha perdido a 5 amigos o conocidos por la COVID-19. En definitiva, los tres ocupantes del 4×4 estábamos vacunados, el safari es al aire libre y los alojamientos no pueden ser más amplios y abiertos a la naturaleza; no íbamos a coincidir con demasiada gente, ya que la temporada alta es en agosto…es decir, que cualquier duda o preocupación al respecto quedó zanjada en esta conversación inicial con Junior, porque además la atención en seguida se centra en los paisajes y los primeros massai vestidos con su atuendo tradicional y sus sandalias de caucho y, sin darnos cuenta, olvidamos rápidamente los telediarios europeos bombardeando con miedo.

El plan para este primer día de llegada a Tanzania, teniendo en cuenta nuestra temprana hora matutina de aterrizaje, era visitar brevemente en coche la ciudad de Arusha, recoger un picnic y hacer una parada para comer en un área de descanso de camino hacia Karatu, en dónde pasaríamos nuestra primera noche en Tanzania, en el Eileen´s Trees Inn, ya muy cerca de los Parques Nacionales. Este día de transición nos sirvió para ir conociendo a Junior, y él a nosotros, lo bien que hablaba español, y para preguntarle todas aquellas primeras curiosidades sobre el país, los maasai, la vida en Tanzania, la comida, etc. El imponente Kilimanjaro no quiso ofrecernos este primer día en Tanzania su fantástica silueta, cubierta esa mañana por las nieblas y las nubes.

Tres cuestiones nos sorprendieron especialmente durante este viaje hacia Karatu:

  1. Los maasai y sus atuendos tradicionales entre la multitud en los mercados de Arusha, o en los pastos de los márgenes de la carretera, cuidando de sus rebaños de cabras y/o vacas. Llegando ya a Karatu, pudimos contemplar por primera vez las aldeas massai, con sus casas de barro y sus cierres defensivos de arbustos.
  2. Los vestidos de colores de las mujeres tanzanas, típicos en días de fiesta o celebración especial, como este domingo. El ambiente de domingo y mercados en Arusha era fantástico, lleno de vida, puestos de verduras, frutas, herreros, zapateros, talleres de motos, puestos de comida. Nos recuerda a nuestro mercado dominical en Padrón (A Coruña).
  3. Los miles de envases de plástico que cubrían las cunetas de la carretera principal hacia Karatu. Es sorprendente como un país cuyo Gobierno impide la entrada de bolsas de plástico, permite que su principal vía de comunicación por carretera al norte del país, la que comunica el aeropuerto de Kilimanjaro con el PN Serengeti y el AC Ngorongoro, tenga sus cunetas salpicadas por multitud de envases de plástico. Junior nos comenta que, desde los taxis y buses, abarrotados de gente, es frecuente ver cómo se lanzan los envases por las ventanillas. Bromeábamos con Junior comentándole que, si en nuestro viaje coincidíamos con la Presidenta Samia Suluhu, le trasladaríamos nuestra petición de urgente recogida y envío a reciclaje de todos estos envases de plástico.

Para llegar a Karatu hay que ascender por una carretera desde la que se disfruta del paisaje del Lago Manyara, cuyo Parque Nacional visitaremos unos días más tarde, a la vuelta del Serengeti. A eso de las 14:30 de la tarde, llegamos a nuestro hotel en Karatu, el Eileen´s Trees Inn, un inmejorable lugar para nuestra primera noche en Tanzania. La habitación/apartamento que nos toca es la Dik-Dik, que es la voz de alarma y el nombre común de uno de los antílopes más pequeños de África, del género Madoqua spp., y que tuvimos la fortuna de poder observar y fotografiar en los safaris de los días posteriores. El Eilenn´s Trees Inn es un conjunto de apartamentos y habitaciones integradas en un pequeño bosque de árboles y arbustos, repleto de pequeñas y ruidosas aves de llamativos colores y algún que otro halcón que las acechaba. Una pequeña siesta, un baño acompañado de una bebida fresca en la piscina, y una cena en el precioso comedor del hotel, fueron el cierre perfecto para este primer día de transición, que tanto nos pedía dormir a pierna suelta, reponiendo fuerzas para poder contemplar el espectáculo de los Parques Nacionales durante los días que estaban por venir.

Comedor del Eileen´s Trees Inn de Karatu, 31 de octubre de 2021
Aguilucho caricalvo (Polyboroides typus) en el bosque del Eileens Trees Inn
Reunión massai en Mto wa Mbo, carretera hacia Karatu, 31 de octubre de 2021
Pastor massai caminando en carretera hacia Karatu, 01 de noviembre de 2021.
Vista del Lago Manyara desde el mirador de la carretera hacia Karatu, 01 de noviembre de 2021.
Nuestro “caballo” en Tanzania, por cortesía de Junior y Lengo Safaris, 01 de noviembre de 2021.
Cráneo de búfalo cafre (Syncerus caffer) en la entrada del Parque Nacional Tarangire, 01 de noviembre de 2021.

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